Si tu vivienda o local fue construido entre los años 60 y finales de los 90, es muy probable que contenga amianto en alguna de sus formas.
Regla de oro:
El amianto no es peligroso si está en buen estado y no se manipula. El riesgo real aparece cuando el material se rompe, se corta o se degrada por el tiempo, liberando fibras microscópicas al aire.
¿Qué hacer si encuentras algo sospechoso?
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No lo toques: No intentes lijarlo, cortarlo o romperlo.
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Identifica su estado: Si está desmoronándose, la urgencia es mayor.
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Contacta con profesionales: Solo empresas inscritas en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto) pueden manipularlo.


